martes, agosto 02, 2011

El acuerdo tendría un leve efecto negativo

El acuerdo tendría un leve efecto negativo en el PIB de EE.UU.

SARA MURRAY y CONOR DOUGHERTY

El acuerdo bipartidista para elevar el límite de endeudamiento y reducir el déficit fiscal de Estados Unidos podría tener un efecto ligeramente negativo en el crecimiento de los próximos 12 meses, en un momento en que la recuperación sigue siendo frágil.

El pacto, sin embargo, también podría apuntalar la confianza entre los inversionistas, empresas y consumidores al eliminar la incertidumbre sobre si Washington actuará a tiempo para impedir una cesación de pagos y avanzar hacia la reducción del déficit fiscal. "El efecto será casi mínimo hasta fines de 2012", opina James O'Sullivan, economista de MF Global. "Los efectos indirectos, en todo caso, deberían ser positivos".

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La legislación elevaría el límite de endeudamiento del gobierno a US$14,29 billones (millones de millones) en tres etapas y reduciría el gasto federal en hasta US$2,4 billones durante una década.

La primera ronda de recortes de gastos entraría en efecto en el año fiscal 2012, que comienza el primero de octubre. El gasto discrecional, que está sujeto a la aprobación parlamentaria cada año, se reduciría en US$25.000 millones, o 2,1% en comparación con el monto proyectado en marzo por la Oficina de Presupuesto del Congreso, un organismo independiente.

Tales recortes reducirían el crecimiento estadounidense entre 0,1 y 0,2 punto porcentual, según analistas. Aunque la cifra puede parecer insignificante, la economía se expande a un ritmo tan lento que algunos analistas temen que la recuperación se estanque. El Producto Interno Bruto (PIB) de EE.UU. creció apenas 0,4% anual en el primer trimestre y 1,3% en el segundo. El desempleo, entretanto, se mantiene en 9,2%.

El sector manufacturero, a su vez, apenas se expandió en julio, una señal de que un motor que impulsó la recuperación está perdiendo fuerza.

El índice manufacturero que elabora el Instituto de Gestión de Suministros (ISM) a partir de una encuesta entre los gerentes de compras que calcula la actividad en fábricas y otras plantas industriales, se ubicó en 50,9% en julio, por debajo del 55,3% de junio. Cualquier valor por encima de 50 indica una expansión, por lo que el nivel de julio—el más bajo desde julio de 2009— muestra que el sector llega al segundo semestre a paso de tortuga. "Claramente, no es un buen comienzo", dijo Brad Holcomb, responsable del informe de ISM.

La noticia se suma a una serie de datos que muestran que después de un largo ciclo durante en el cual repusieron sus inventarios, las fábricas en EE.UU. y otros países están recortando su producción ante una menor demanda.

Otra medición mostró que la confianza del consumidor cayó bruscamente en julio en relación con el mes anterior y los expertos dijeron que es probable que algunos de los declives se expliquen por las disputas en Washington.

El informe manufacturero contiene más noticias preocupantes. Todos los componentes del índice, desde la producción hasta las entregas de proveedores y el empleo, cayeron durante el mes. Motivo de particular preocupación fue el índice de nuevos pedidos, un cálculo sobre el futuro nivel de actividad, que descendió a 49,2, su primera contracción desde junio de 2009. "No deberíamos estar en un punto de la recuperación en el cual se produce un repliegue en los indicadores de actividad futura", opinó David Greenlaw, economista de Morgan Stanley. Agregó que el informe pone en duda los pronósticos de numerosos economistas que apuntan a una aceleración del crecimiento en la segunda mitad del año.

Algunos economistas sostienen, no obstante, que la alta deuda federal de EE.UU. es un lastre sobre la economía y que reducir el déficit impulsaría el crecimiento al liberar capital para uso privado.

El acuerdo impone recortes por US$47.000 millones en los gastos discrecionales en el ejercicio fiscal 2013, lo que representa una reducción de 3,9% con respecto a las proyecciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso.

El plan también incluye un compromiso inicial durante 10 años para reducir el gasto en US$917.000 millones al fijar un límite para los gastos discrecionales, lo que no aplicaría a los gastos en las guerras de Afganistán e Irak y permite ajustes para gastos de emergencia. El plan incluye una reducción de US$350.000 millones en otros gastos de defensa.

La ley también crea un comité bipartidista en el Congreso que buscará recortes adicionales por US$1,5 billones (millones de millones), evitando afectar a los beneficiarios de los programas de Seguro Social y los planes de salud estatales Medicaid y Medicare.

"Es un buen primer paso hacia una significativa consolidación fiscal", dijo este lunes Kevin Hassett, economista en el American Enterprise Institute, de tendencia conservadora, cuando la Cámara de Representantes se preparaba para votar sobre el acuerdo. "Asumiendo que sea aprobado, entonces debería haber un suspiro de alivio", opinó.

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