lunes, mayo 30, 2011

R I C A R D O A L E M á N
Itinerario político
El nido de ratas

En días pasados, desde la tribuna de la Comisión Permanente del Congreso, el Senador Ricardo Monreal ex priista, ex perredista y ahora perteneciente al PT, denunció "serias irregularidades" administrativas y excesos intolerables presuntamente cometidos por consejeros del Instituto Federal Electoral.

Entre muchas otras cosas, denunció un gasto ofensivo en hoteles, despilfarro y, sobre todo, acusó la compra presuntamente irregular del inmueble marcado con el número oficial 434 de la calzada Acoxpa, Ex Hacienda Coapa, en la delegación de Tlalpan, por un monto de 262 millones 900 mil pesos, cuyo costo habría sido abultado hasta niveles de escándalo.

Está claro que resulta difícil saber de quien es "la mano que mece la cuna" de la denuncia del senador Monreal. No está claro si tiene evidencias reales, si se trata de una denuncia legítima o si, por el contrario, su acusación es parte de una nueva embestida político electoral contra el IFE. Y vale la duda, porque no es novedad que los grupos vinculados con AMLO tienen, en el desprestigio de las instituciones, uno de sus objetivos electorales para 2012.

Sin embargo, también es cierto que instituciones como el IFE no solo intentan se destruir desde fuera, sino que las ambiciones sin límite, las torpezas sin control, y los excesos desbordados –desde dentro del propio instituto, tienen a la institución en el la picota de la opinión pública.

Y si existen dudas, basta decir que una primera pesquisa sobre la compra del edificio de Acoxpa que costó al IFE y al dinero público la "bicoca" de 262 millones de pesos, arroja evidencias contundentes de que el escándalo va mucho más allá de un mero sobreprecio. En realidad existen señales de una sistemática depredación del IFE, que podría alcanzar niveles de verdadero escándalo. Pero vamos por partes.

Resulta que en enero de 2010 el IFE adquirió el inmueble en cuestión, dizque para ahorrar el costos de una elevada renta. Y es que el edificio ya era rentado por el Instituto, pues en algunos de sus diez pisos instaló el servicio de monitoreo electoral. Como ya se dijo, la compra significó una erogación de 262 millones de pesos, cantidad que arrojó un avalúo realizado por el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos. ¿Pero que creen?.

Pues nada, que la operación de compra-venta está plagada de fallas jurídicas e irregularidades legales, como se puede comprobar con una revisión elemental de la escritura, en poder de Itinerario Político, al grado de que la compra del inmueble quedó registrada en la Escritura Pública, como si se tratara de una operación entre particulares, y no la compra de un bien que sería de la nación. ¿Por qué?.

Pues casi nada, porque los responsables del área de adquisiciones del IFE nunca reportaron a las instancias respectivas, la compraron, con dinero público y a nombre del Instituto, de una propiedad que por eso, fue escriturada como si se tratara de una venta entre particulares.

Es decir, que hoy, con esa escritura, un vivales puede vender sin mayores problemas el inmueble propiedad de la Nación.

Y es que el responsable del la compra por parte del IFE nunca notificó de manera formal y legal, al Notario Público número 11 del DF, Carlos Durán y a las instancias federales respectivas, que la compra del inmueble sería a favor del IFE y para incrementar su patrimonio inmobiliario. Pero además, el inmueble en cuestión es parte de un condominio, lo cual está prohibido para efectos del patrimonio federal. Es decir, una propiedad de la federación, no puede estar en un condominio, y menos bajo el régimen condominal.

Por esa razón, porque "los genios" del IFE compraron el inmueble como si se tratara de una compra entre particulares, se pagaron 12 millones de pesos en impuestos, lo que significa otra irregularidad, ya que la compra de inmuebles para el patrimonio de la nación, no causa impuestos.

¿Que existe en el fondo?. Está claro que se trata de una gravísima irregularidad en la compra de ese inmueble. ¿Cuántos inmuebles más como ese ha comprado el IFE?. ¿Cuántos están en riesgo de ser vendidos por vividores y conocedores de la irregularidad, como si se tratara de inmuebles particulares?. ¿Cómo es que nadie vio esas graves fallas?. En suma, el IFE parece un nido de ratas.

Y una joya para entender lo que pasa. Resulta que el director de Recursos Materiales y Servicios del IFE, se llama Armando Contreras León. ¿Pero cual creen que es la especialidad que acredita su titulo de licenciatura?. Sí, la de Biólogo. Acaso por eso el IFE es un nido de ratas. Al tiempo.

Democracia, ese estorbo

M I G U E L Á N G E L G R A N A D O S C H A P A
Plaza pública
Democracia, ese estorbo

Movidos por un sentido de urgencia que por primera vez los anima, los presidentes nacionales de los tres partidos mayores convinieron en explorar una agenda común para la elección de Gobernador en Michoacán y hasta aventuraron la peregrina idea de lanzar un candidato común allí mismo.

Esta última propuesta es una anécdota destinada a morir en breve plazo. Pero en su fondo se advierte una aspiración autoritaria, una concepción pervertida de la democracia electoral y del juego de partidos, como elementos estorbosos para la solución de los grandes problemas. La propuesta aprovecha el bien ganado desprestigio de los partidos para convertirlos en meras correas transmisoras de decisiones tomadas fuera de la política formal.

La iniciativa de candidato común, que en la práctica sería único, surgió del sector privado michoacano, a quien como a todos preocupa la creciente inseguridad pública, en una entidad donde son vastos los alcances de la delincuencia organizada, y las limitaciones de los gobiernos para enfrentarla.

Aunque "La Familia michoacana", la más poderosa expresión del crimen organizado en la entidad, se halla en aparente receso, quizá descabezada, otras bandas disputan entre sí y causan miedo en las poblaciones, aunque también suscitan prácticas de autodefensa como ocurre en la Meseta Purépecha.

Pero el razonamiento que asocia la creciente violencia criminal con la necesidad de no agitar a la sociedad con la disputa electoral hubiera podido aplicarse, acaso con razón sobradamente mayor, en Tamaulipas, Chihuahua, Sinaloa y Durango, que renovaron gobiernos el año pasado.

Especialmente en la primera entidad, donde la sustracción de zonas y actividades al Estado ha sido patente, el razonamiento de los empresarios michoacanos hubiera sido de aplicarse. Máxime que la inseguridad llegó al punto de que el candidato priista fue asesinado en víspera de la elección y hubo de reemplazarlo su hermano, que según las apariencias no se repone todavía de la sorpresa que le asestó la vida al conducirlo al palacio de Gobierno, y ejercer funciones para las que no estaba preparado.

Pero el sector privado escogió a Michoacán para el experimento de que alguno de los suyos gobierne directamente, no a través de personeros como no es infrecuente que ocurra, sin pasar por el trámite de disputar el cargo en elecciones. El proyecto deja de lado el derecho de los ciudadanos de optar por programas y personas contrastantes, y reserva esa función, la de seleccionar al Gobernador, en manos de un breve club formado por los dirigentes nacionales y locales de los partidos y la cúpula empresarial, también la nacional y la de las entidades donde esa iniciativa prosperara.

Para hacer posible la candidatura común se requiere, y no hay necesidad de que sus promotores lo expresen, que la ostente una persona ajena a los partidos, situada por encima de ellos. En Michoacán la iniciativa ha incluido nombres de empresarios conspicuos o líderes de organismos privados que parten del supuesto de que ellos sí son capaces de gobernar, a diferencia de los políticos a los que caracterizan como ineptos en el mejor de los casos o francamente corruptos, en el peor y más frecuente de esos casos.

Tienen a cambio mejores figuras que ofrecer, como la de Alejandro Ramírez Magaña, presidente de Cinépolis que a su éxito empresarial añade otros intereses, como el de haberse posgraduado en universidades como Harvard y Cambridge y favorecer iniciativas culturales como el festival de cine de Morelia y, más recientemente, la exhibición de Presunto culpable, una decisión riesgosa que, además todo resultó también un buen negocio.

Los más vigorosos oponentes al proyecto de un candidato único no partidario son precisamente quienes buscan que sus partidos los postulen. En cada uno de los tres partidos involucrados hay aspirantes que librarían una buena contienda electoral y gobernarían conforme a la agenda común que, esa sí, podría ser admitida por todos, porque constituiría una plataforma, una base a la que cabría agregar propuestas personales y partidarias propias.

El viernes apenas se registró como precandidato en el PRD el más completo de los aspirantes, el que mejor aseguraría la posibilidad de un tercer Gobierno de ese color. Enrique Bautista es un empresario agropecuario desde antes de entrar en la política. Ha sido Diputado local y federal, ha trabajado en el Gobierno michoacano al lado de Cuauhtémoc y de Lázaro Cárdenas, y de Leonel Godoy. No obstante la claridad de su propuesta y de su trayectoria, o por ella misma, tiene que superar los enconos de las corrientes a las que importan más sus propios intereses que los del partido y el estado.

En el PRI se opondría a una candidatura en que su partido postule a un candidato que no sea un militante el Alcalde de Morelia, Fausto Vallejo. Es la tercera vez que ocupa esa presidencia municipal y ha sido el único priista capaz de ganar elecciones relevantes en el periodo ya prolongado de su declinación en esa entidad.

Tampoco estarían a favor de una candidatura única los miembros del PAN que desde hace meses buscan ser propuestos por su partido.

Luisa María Calderón ha de calcular, supongo, que por sí solos ella y su partido pueden gobernar la tierra de su familia. Y su principal oponente, el Senador Marko Cortés se ha mostrado capaz de lidiar contra lo que juzga intento de imposición de la hermana del Presidente. Si contra ese poderoso obstáculo ha querido luchar, más lo haría contra la extravagante iniciativa empresarial.

No, no es "normal"

D E N I S E D R E S S E R
No, no es "normal"
Estimulado por lo que el PRI considera legal y aceptable, pero no lo es ni debería serlo

Según el PRI, la entrega de autos y puestos públicos a promotores del voto es "normal". "Es legítimo". "Es legal". Sin la menor vergüenza, Eruviel Ávila incluso reconoce que él mismo es producto de esa práctica tradicional de su partido: "Si otras opciones políticas no lo hacen así, nosotros sí lo hacemos. De hecho yo soy producto de que en su momento fui apoyado, fui estimulado". Estimulado por regalos, favores, prebendas, y puestos públicos como los que ahora ofrece. Estimulado por lo que el PRI considera legal y aceptable, pero no lo es ni debería serlo. Lo que él y sus subalternos defienden con tanto entusiasmo se llama clientelismo. Se llama patrimonialismo. Se llama patronazgo. Se llama corrupción.

Se nutre de una red compleja de lazos personales entre "patrones" y sus "clientes". Entre Arturo Montiel y quienes lo llevaron a la Gubernatura. Entre Enrique Peña Nieto y las mujeres a las cuales les regala despensas. Entre Eruviel Ávila y los promotores del voto a los cuales les ofrece participar en las planillas de los municipios y en el Gobierno del Estado.

Lazos fundados sobre las ventajas materiales mutuas: el patrón provee recursos: dinero y empleos, a los cómplices que dependen de él. Y ellos, a cambio, le dan apoyo, cooperación, asistencia a mítines y votos. El patrón posee un poder desproporcionado y una amplia lacitud sobre la forma en la cual distribuye los recursos bajo su control. Y los pobres y los marginalizados y los manipulados aceptan esta relación transaccional porque resuelve los problemas inmediatos de su vida económicamente precaria. El voto a cambio del saco de cemento. El voto a cambio de la oferta de trabajo. El voto a cambio del premio prometido.

Eso que al PRI le parece tan "normal" es absolutamente antiético a las reglas, a las instituciones, a los procedimientos de la democracia. El clientelismo no está construido sobre la "transparencia", de la que se jacta Eruviel Ávila, sino sobre fuentes veladas de poder e influencia. Sobre la lealtad comprada. Sobre formas de comportamiento que inhiben la participación popular autónoma, subvierten la legalidad, fomentan la corrupción, y distorsionan la entrega de servicios públicos. Sobre dinero en efectivo, cachuchas, camisetas, lápices, desayunos, lavadoras, machetes, fertilizantes, pollos, vacas y borregos.

Y como el clientelismo corre en contra de los incentivos para el buen Gobierno, el Estado de México no puede presumir que lo tiene. Allí está, entre los primeros lugares de feminicidios y entre los últimos en transparencia.

Aún así, no deja de sorprender el desparpajo priista. La ausencia de recato. El cinismo explícito. La defensa de prácticas criticables que presenta como apropiadas. La frescura con la cual Eruviel Ávila responde cuando se le pregunta cuál es la base jurídica sobre la cual va a regalar puestos: "los estatutos y normatividades del partido". O las declaraciones de Luis Videgaray: "Nos parece absolutamente legítimo y normal ofrecer premios a quienes logren las mejores metas de promoción del voto".

El PRI no entiende o no le importa que el clientelismo se encuentre en el polo opuesto del espectro democrático. Que es antiético a procedimientos legales e institucionales. Que la toma de decisiones en una democracia se centra en la producción y transferencia abierta de bienes públicos. Que el poder político lo ocupan quienes rinden cuentas y no quienes regalan autos. El clientelismo no se basa en la transparencia sino en la opacidad; no funciona con reglas legales sino a base de decisiones discrecionales; no se aplica de manera neutral y equitativa sino de forma parcial y preferencial; no recompensa la honestidad o la competencia sino la disciplina y el sometimiento.

Y es por ello que el Estado de México cuenta con un Gobierno popular pero mal gobernado. Con un superávit de segundos pisos pero un déficit de democracia. Con políticos que dan regalos pero no rinden cuentas. Con funcionarios que se aprovechan de sus puestos para promover intereses particulares. Una entidad repleta de abusos como sobornos y extorsión y nepotismo y favoritismo y criminalidad a la alza. Realidades que el PRI tolera.

Realidades que el PRI acepta. Realidades que el PRI justifica. Realidades que el PRI fomenta al prometer 3 autos y 27 cargos públicos, estatales y municipales, repartidos entre 6 mil 634 presidentes de comités seccionales y 4 mil comisionados de ruta. Basándose en argumentos como el de Eruviel Ávila que constituyen una racionalización del crimen y la explotación. Fomentando el "dilema del prisionero" entre votantes quienes preferirían una alternativa distinta al clientelismo pero votan por el PRI ante el temor de ser excluidos de sus beneficios.

La "normalidad" priista que es la anormalidad condenable en países verdaderamente democráticos o países que aspiran a serlo. La normalidad de "una comunidad de pillos que se decían personas comunes y corrientes", en palabras de Kafka. O sea, la normalidad kafkiana en la que prometer puestos a cambio de votos es conocido como un "estímulo".

Gracias partidos, pero no gracias

J O R G E Z E P E D A P A T T E R S O N
Gracias partidos, pero no gracias
Ahora somos presa de una partidocracia profundamente corrupta y abismalmente impune

Durante 70 años no encontramos la forma de quitarnos de encima un presidencialismo asfixiante; ahora somos presa de una partidocracia profundamente corrupta y abismalmente impune. Lo que sucedió en Michoacán con lo del candidato único no es para festejarse; revela que no hay límite a los excesos en que pueden incurrir las dirigencias de los partidos para monopolizar el poder político.

Los presidentes del PRI, PAN y PRD lo confirmaron con un gesto de beatitud, como si hubiesen donado a los huérfanos su cuentas bancarias o sus residencias de playa. A mediados de semana los mandamases de los tres principales partidos nos informaron que estaban considerando la posibilidad de presentar un candidato común para el Gobierno de Michoacán. Adornaban la propuesta con alusiones a la necesidad de un pacto de civilidad, y aseguraban que la mera exploración mostraba la madurez de los actores y su disposición al sacrificio en aras del bien común. Ajá, el bien común. Lo sorprendente es que la comentocracia haya visto con buenos ojos el aviso de los partidos.

Se supone que la medida sería una respuesta a la inseguridad que vive Michoacán y la supuesta imposibilidad para asegurar comicios pacíficos en esa entidad el 13 de noviembre. El diagnóstico es terrible, pero la supuesta solución es aberrante.

Después de pensarlo dos veces, el primer inconforme fue Felipe Calderón. Su Gobierno tiene dos años de argumentar en todos los foros posibles nacionales e internacionales que el Estado no ha perdido el control del territorio. La eliminación de facto de los comicios por motivos de inseguridad en Michoacán, simplemente confirmaría que, como en un árbol de navidad, se le comienzan a apagar los focos a zonas completas del mapa nacional. Por lo demás, su hermana María Luisa es la puntera de los precandidatos panistas que aspiran a la Gubernatura. Difícilmente los otros partidos querrían llevar en su boleta tan conspicuo apellido, por decir lo menos.

El PRD fue el siguiente en quejarse. Habiendo perdido Zacatecas y Baja California Sur, dos de las cuatro entidades que gobernaba, a los perredistas les hizo poca gracia la posibilidad de perder Michoacán por default.

Pero al margen de las mezquindades particulares, por una vez coincido con Calderón, aunque por razones totalmente distintas. Una candidatura común de parte de todas las fuerzas políticas es una traición a la esencia misma de una elección democrática. Una burla para el votante y su derecho a elegir entre varias opciones.

Nunca se precisó si la "alianza" se refería a la posición de Gobernador, o si se extendería a todos los puestos en disputa (40 diputaciones y 113 alcaldías). Pero si el argumento es la inseguridad, la medida tendría que aplicarse a la mayoría de las presidencias municipales michoacanas, atosigadas por el crimen organizado.

Tampoco se precisó el método que se seguiría para encontrar al "mejor abanderado" como suele decirse. Pero si hemos de atenernos a otras experiencias, en las que las élites de los partidos tienen la prerrogativa para definir, las perspectivas son deprimentes.

Allí están los nombramientos de los consejeros del IFE, que se han convertido en una rebatinga facciosa y han hecho del instituto electoral un comité de personeros políticos. El organismo clave para evitar los abusos de los partidos está en manos de las élites de esos partidos. Las distintas comisiones de competencia van por el mismo camino. O peor, la designación de consejeros se convierten en moneda de cambio con la que los actores políticos compran favores de los monopolios.

El hecho de que ahora pudieran repartirse las alcaldías y las diputaciones equivale a descender un escalón más de nuestra muy devaluada democracia electoral. Porque no tengo ninguna duda que independientemente del método de "consulta" al que se recurriera para elegir a los candidatos, en última instancia sería una decisión muy parecida a una partida del juego de mesa Monopolio: "dos de Tierra Caliente por una del Bajío michoacano".

Todo indica que el proyecto de candidaturas unitarias para Michoacán fue cancelado antes de volar, aunque haya sido por las malas razones, no por las buenas. Pero el mero anuncio nos debería llevar a reflexionar sobre la manera en que estos dirigentes conciben a la cosa pública como cosa nostra. ¿Para qué necesitamos elecciones en zona de riesgo si nosotros podemos decidir por los ciudadanos?

Urge introducir frenos a esta partidocracia apabullante y no mediante el regreso del presidencialismo, como argumentan algunos. Candidaturas ciudadanas, referéndums, plebiscitos, movilización y participación de la sociedad civil, mecanismos de rendición de cuentas. De otra manera la única salida a la disfuncionalidad y parálisis parlamentaria será el autoritarismo del pasado.

El Chicago Boy mexicano

R A Y M U N D O R I V A P A L A C I O
Portarretrato
El Chicago Boy mexicano

La cara de niño y el cuerpo moldeado por su compulsión a comer chocolates, engaña a quien no conoce a Agustín Carstens, un economista altamente competitivo, para quien levantar la mano antes que nadie para probar ser mejor, como lo hizo hace unos días al decir antes que la Ministra de Finanzas francesa que tenía los méritos para ser director-gerente del Fondo Monetario Internacional, le ha permitido en su vida aventajar a sus adversarios y dejarlos en el camino.

De esa forma, por ejemplo, dejó en el camino a su viejo rival de la licenciatura de Economía en el ITAM, Luis Téllez, quien siempre aspiró a ser Secretario de Hacienda y cuando por fin estuvo en la recta final para hacerlo, se le atravesó. El entonces subdirector del Fondo Monetario Internacional no sólo estaba a la cabeza de la lista de aspirantes del Presidente electo Felipe Calderón, sino también era quien, de haber ganado la elección, hubiera querido Andrés Manuel López Obrador.

Carstens estaba llamado a ser el hombre clave en el gabinete calderonista, con la encomienda estratégica más importante que tenía en mente el Presidente electo: la lucha contra los monopolios. Lo anticipó incluso en una entrevista en otoño de 2006 con el diario londinense Financial Times, cuando ni él ni Calderón sabían que el fenómeno del narcotráfico modificaría por completo las prioridades del Gobierno entrante.

Nacido y formado durante los años dorados del "desarrollo estabilizador" de fines de los 50 y principios de los 60, Carstens creció como tecnócrata de la mano de Francisco Gil, de quien era su alumno preferido en el ITAM, donde desde entonces competía con Téllez, alumno preferido de otro ex Secretario de Hacienda, Pedro Aspe. Dos escuelas de tecnócratas se enfrentaban, las del Instituto Tecnológico de Massachusetts, representada por Aspe, y la de la Universidad de Chicago, donde se doctoró Gil.

Carstens siguió los pasos académicos de su maestro, y se convirtió en la segunda generación de "Chicago Boys" mexicanos al frente de la Hacienda mexicana. Su ortodoxia y conservadurismo económico es lo que algunos expertos ven como el principal problema del gobernador del Banco de México para encabezar el FMI.

Sebastián Edwards, ex funcionario del Banco Mundial y actual profesor en la Universidad de California en Los Ángeles, dijo a la revista América Economía que Carstens representa al "establishment" financiero, al sugerir que no podría hablar por las naciones emergentes, como ofreció el mexicano que haría de dirigir el FMI. "Es ortodoxo al pensar, pero pragmático al operar", añadió a la revista Mario Blejer, ex gobernador del Banco Central argentino, que lo conoce hace 25 años.

Sus tres primeros años como Secretario de Hacienda en el Gobierno de Calderón pueden probar las palabras de Blejer. Al iniciar la administración, el panorama económico se veía sin contratiempos, pero el desastre inmobiliario en Estados Unidos arrastró a los bancos a la peor crisis en su historia y sumió al mundo en la recesión.

Carstens planteó, de manera tardía ante los ojos de muchos, que lo criticaban por haber caracterizado la crisis como "un catarrito", una estrategia contracíclica para enfrentarla. Muchas voces autorizadas y poderosas, como la del magnate Carlos Slim, criticaron la timidez de su plan, pero para sorpresa incluso de sus opositores, ni la crisis pegó en México como en otras naciones latinoamericanas, ni se sorteó después de la mayoría de los países de la región.

Desgastado sin embargo por la administración de la crisis y las negociaciones presupuestales en una Cámara de Diputados que salía cada año a cortar cabezas del Gobierno, el deseo de Carstens de ir a presidir el Banco de México le fue cumplido, y en diciembre de 2009, el Presidente Calderón lo designó gobernador del banco central. Carstens, quien había sido criticado fuertemente por la izquierda por el manejo de la crisis, no tuvo problema en ser ratificado en el cargo por el Senado.

Pese a que su esposa, autora de libros y conocida por su sensibilidad social, es estadounidense y hace tiempo deseaba regresar a vivir a su país, se pensaba que al alejarse del frenesí y golpeteo constante en la Secretaría de Hacienda, le permitiría quedarse casi una década al frente del Banco de México, controlando no sólo la inflación, tarea prioritaria de la institución, sino como voz importante dentro del gabinete económico, función extraordinaria que creó el Presidente Calderón para el gobernador del Banco de México cuando lo nombró.

La voz de Carstens, de acuerdo con funcionarios gubernamentales, es muy importante dentro del gabinete económico, y hay temores de que su eventual salida tenga un impacto negativo en la política económica del País. Los temores parecen prematuros. Aunque Carstens tiene el aval (como también lo tiene la Ministra francesa, Christine Lagarde), de Timothy Geithner, Secretario del Tesoro, y de Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, las posibilidades de que sea electo en el FMI no son promisorias.

Los países emergentes quieren uno de los suyos como jefe de la institución, aunque en privado, China y Brasil han expresado apoyo a Lagarde. La decisión de los países emergentes en su conjunto aún no se toma, y Carstens empezará en breve una gira por varias naciones de ese bloque para pedirles su voto. Capacidad técnica tiene, probablemente superior a la de Lagarde, cuya carrera se construyó en corredurías estadounidenses.

Pero el cargo no requiere sólo de fortaleza técnica. La geopolítica por bloques y regiones, impone sus imperativos. Sin importar lo aplicado y calificado que sea Carstens, la decisión dependerá de cómo se arreglan los países y acomodan sus intereses.

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